viernes, 25 de abril de 2014

LAS SEMIFINALES DE CHAMPIONS AUN NO ESTÁN DEFINIDAS .

ATLÉTICO MADRID 0 CHELSEA0 SEMIFINALES IDA .
R . MADRID 1 BAYERN MUNICH 0 .

Ninguno de los dos logró romper el entramado defensivo y la llave se decidirá en Londres.
El plan defensivo del Chelsea contuvo este martes al Atlético de Madrid en el partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones en el Vicente Calderón, un ejercicio de insistencia sin recompensa para el equipo rojiblanco, que empató sin goles un duelo en el que propuso mucho más y que se jugará la final en Londres.
Dentro de una semana, con Stamford Bridge como escenario, le espera otro encuentro de máxima exigencia, el último paso hacia el partido decisivo del máximo torneo europeo, después de un primer choque sin goles, que transitó entre el interés ofensivo del Atlético y la férreo e imperturbable fortaleza defensiva inglesa.
El Atleti atacó, el Chelsea se defendió
El Atlético, en su vuelta a unas semifinales de la Liga de Campeones 40 años después, asumió un papel diferente hasta ahora en esta edición del torneo; un nuevo desafío ofensivo contra un estilo similar, contra un bloque de perfil defensivo y decidido a mantener su portería a cero en el Vicente Calderón por encima de todo.
No le preocupó nunca al Chelsea la posesión de la pelota ni ganar el choque. Jamás arriesgó. En su rigor táctico, en ese ritmo lento y de constantes interrupciones en el que llevó el duelo, enredó al equipo rojiblanco durante casi todo el encuentro, le dio el balón sin ninguna duda y le propuso un problema de complicada resolución.
Un reto ofensivo que requería mucha precisión, movimiento y velocidad en sus acciones alrededor del área primero del checo Petr Cech, lesionado al cuarto de hora de partido en un saque de esquina directo de Koke que propició su sustitución al caer sobre Raúl García tras despejar, y después del experto Mark Schwarzer, su sustituto para el resto de un encuentro tenso.
Pocas ocasiones
Al descanso, además del lanzamiento de córner directo de Koke, poco más dispuso el Atlético sobre la portería contraria, apenas un par de disparos desde lejos, uno de Mario Suárez y otro de Diego Ribas. El brasileño, hoy sin la determinación y profundidad que pide su rol en el equipo, fue titular en lugar del delantero David Villa.
Fue más que el Chelsea, que no tiró con peligro en 45 minutos, con Fernando Torres solo y desasistido en ataque en su vuelta al Calderón, la primera como rival de 'su' Atleti, pero insuficiente para derribar al impenetrable conjunto londinense, conforme con el desarrollo del encuentro, con que aún no hubiera pasado casi nada.
Cambió su esquema el argentino Diego Simeone para la reanudación, adelantó a Raúl García a la delantera, desplazó a Diego Ribas a la izquierda, a Koke a la derecha y diseñó un nuevo mecanismo, con más remate dentro del área para remover al Chelsea, que manejó el tiempo cada vez que hubo una falta, un saque de banda, una caída...
En ese choque tan táctico, tan cerrado, cada córner se festejó en la grada casi como un penalti, casi todo el encuentro se trasladó al terreno de los visitantes en un guión repetitivo del primer tiempo, con una ocasión más del Atlético, un derechazo de Diego Ribas, otra del Chelsea, en una jugada de Torres, y la entrada de Arda Turan.
Al ritmo del pito del árbitro Jonas Eriksson, de las continuas pérdidas de tiempo del Chelsea y del previsible fútbol del Atlético entró el duelo en el tramo final, con la ambición rojiblanca, con un falta despejada por Schwarzer a Gabi, con tres cabezazos de Raúl García, otro de Arda y el final imaginable: un inamovible empate.
El francés Karim Benzema decretó en el primer tiempo el único gol del partido.
El Real Madrid derrotó al vigente campeón de Europa, el Bayern de Múnich, en el primer capítulo de semifinales de Liga de Campeones, sobreviviendo a un asedio para imponer la pegada a la posesión y tomar ventaja en un duelo de puro fútbol con dos estilos dispares, que decantó el tanto de Karim Benzema (1-0).
Por cuarto año consecutivo el Santiago Bernabéu se engalanaba para unas semifinales con sabor a clásico del fútbol europeo. El Bayern de la excelencia, retocado con maestría por Pep Guardiola, era el examen más duro de la temporada para el Real Madrid de Carlo Ancelotti. 
Bayern, 90 por ciento de posesión
Así apareció un equipo de rojo, que si hubiese cambiado sus colores por los azulgranas todos habrían creído ver al mejor Barcelona de la historia diseñado por Guardiola. Toque con paciencia hasta encontrar el camino del peligro, lección de presión alta y asfixiante, exhibición de un estilo para minimizar las cualidades del Real Madrid.
A un equipo ganador, Guardiola le ha sabido dar pausa. Para sus críticos excesiva, por la elaboración de cada jugada. El 90% de la posesión era suya. El Real Madrid no veía la pelota. Presionado por tres rivales cada vez que uno de sus jugadores la tenía. Obligado a regalarla o dar un patadón a la nada. Xabi Alonso o Luka Modric debían aparecer para dar al botón de pausa y cambiar la dinámica.
No había noticias madridistas cuando de golpe, de forma inesperada, salió a relucir su pegada. La primera vez que llegó a tres cuartos del campo, el pase en profundidad de Cristiano al desmarque de Coentrao culminó con asistencia medida a Benzema que marcó a placer.
Benzema marcó y Cristiano y Di María perdonaron
Explotó de ilusión un estadio al que le costaba creer lo que veía. Fueron los únicos instantes del primer acto en los que el Bayern se tambaleó. De golpe la posesión sin profundidad fue alemana y las ocasiones madridistas. Di María sacó un pase medido a la cabeza de Cristiano que remató abajo a Neuer y otra contra letal acabó con un disparo del argentino, que pecó de egoísmo con Ronaldo desmarcado para chutar.
Recuperada la autoestima el Real Madrid, metió el susto en el cuerpo a su rival. Sus llegadas no tenían remates a puerta y cualquier despiste era castigado con una transición difícil de frenar. Así, tras un testarazo de Dante a Iker, llegó un error que rondará la cabeza de Cristiano toda la noche.
Benzema fue el asistente en esta ocasión y como en la acción del gol, con todo a favor llegando en carrera, el portugués que regresaba tras su lesión muscular, chutó a las nubes. Le faltó acierto para dar un golpe en la mesa al Real Madrid porque de nuevo al borde del descanso, un balón cayó a Di María en el segundo palo y escorado, fusiló arriba desviado. Encontró el camino hacia las ocasiones.
El último cuarto de hora de la primera batalla fue de empuje alemán hasta la extenuación. El Real Madrid puso un muro que no se rompió salvo por un grave error que pudo costar la eliminatoria. Tras un disparo de Müller buscando la escuadra que desvió Varane, llegó un exceso de confianza de Modric que pudo costar caro.
Ramos arrasó con todo y el balón cayó al croata que regateó dentro de su área en vez de despejar. El balón perdido acabó en una ocasión de Götze que fusiló a Casillas y se encontró con la rápida reacción del capitán madridista.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario